miércoles, 27 de diciembre de 2023

ORACIÓN DE APERTURA

Oh gran Buda compasivo,
En este día nuevo bendíceme:
Que toda palabra que pronuncie sea compasiva,
amable y alentadora.
Que todo lo que haga sea de agrado para todos y
beneficioso para las masas.

Que toda intención que tenga sea una bendición y
una transferencia de méritos para los demás;
Que toda acción que emprenda sea beneficiosa
para la nación y
contribuya al mundo.

Oh gran Buda compasivo,
Por favor dame fuerzas,
Por favor dame fe.

Oh gran Buda compasivo,
El comienzo del día es un espíritu nuevo y dominante.
Permíteme comenzar todo de nuevo.


lunes, 11 de abril de 2016

LAS TRES PREGUNTAS. LEÓN TOLSTOI. CUENTO

Un cierto emperador pensó un día que si se conociera la respuesta a las siguientes tres preguntas, nunca fallaría en ninguna cuestión. Las tres preguntas eran:

¿Cuál es el momento más oportuno para hacer cada cosa?
¿Cuál es la gente más importante con la que trabajar?
¿Cuál es la cosa más importante para hacer en todo momento?

El emperador publicó un edicto a través de todo su reino anunciando que cualquiera que pudiera responder a estas tres preguntas recibiría una gran recompensa, y muchos de los que leyeron el edicto emprendieron el camino al palacio; cada uno llevaba una respuesta diferente al emperador.

Como respuesta a la primera pregunta, una persona le aconsejó proyectar minuciosamente su tiempo, consagrando cada hora, cada día, cada mes y cada año a ciertas tareas y seguir el programa al pie de la letra. Sólo de esta manera podría esperar realizar cada cosa en su momento. Otra persona le dijo que era imposible planear de antemano y que el emperador debería desechar toda distracción inútil y permanecer atento a todo para saber qué hacer en todo momento. Alguien insistió en que el emperador, por sí mismo, nunca podría esperar tener la previsión y competencia necesaria para decidir cada momento cuándo hacer cada cosa y que lo que realmente necesitaba era establecer un “Consejo de Sabios” y actuar conforme a su consejo.

Alguien afirmó que ciertas materias exigen una decisión inmediata y no pueden esperar los resultados de una consulta, pero que si él quería saber de antemano lo que iba a suceder debía consultar a magos y adivinos.

Las respuestas a la segunda pregunta tampoco eran acordes. Una persona dijo que el emperador necesitaba depositar toda su confianza en administradores; otro le animaba a depositar su confianza en sacerdotes y monjes, mientras algunos recomendaban a los médicos. Otros que depositaban su fe en guerreros.

La tercera pregunta trajo también una variedad similar de respuestas. Algunos decían que la ciencia es el empeño más importante; otros insistían en la religión e incluso algunos clamaban por el cuerpo militar como lo más importante.

Y puesto que las respuestas eran todas distintas, el emperador no se sintió complacido con ninguna y la recompensa no fue otorgada.

Después de varias noches de reflexión, el emperador resolvió visitar a un ermitaño que vivía en la montaña y del que se decía era un hombre iluminado. El emperador deseó encontrar al ermitaño y preguntarle las tres cosas, aunque sabía que él nunca dejaba la montaña y se sabía que sólo recibía a los pobres, rehusando tener algo que ver con los ricos y poderosos. Así pues el emperador se vistió de simple campesino y ordenó a sus servidores que le aguardaran al pie de la montaña mientras él subía solo a buscar al ermitaño.

Al llegar al lugar donde habitaba el hombre santo, el emperador le halló cavando en el jardín frente a su pequeña cabaña. Cuando el ermitaño vio al extraño, movió su cabeza en señal de saludo y siguió con su trabajo. La labor, obviamente, era dura para él, pues se trataba de un hombre anciano, y cada vez que introducía la pala en la tierra para removerla, la empujaba pesadamente.

El emperador se aproximó a él y le dijo:

- “He venido a pedir tu ayuda para tres cuestiones:

“¿Cuál es el momento más oportuno para hacer cada cosa?
¿Quienes son las personas más importantes con las que uno debe trabajar?
¿Qué cosa es la más importante que hacer en todo momento?"

El ermitaño le escuchó atentamente pero no respondió. Solamente posó su mano sobre su hombro y luego continuó cavando. El emperador le dijo:

- “Debes estar cansado, déjame que te eche una mano”.

El eremita le dio las gracias, le pasó la pala al emperador y se sentó en el suelo a descansar.

Después de haber acabado dos cuadros, el emperador paró, se volvió al eremita y repitió sus preguntas. El eremita tampoco contestó sino que se levantó y señalando la pala y dijo:

- “¿Por qué no descansas ahora? Yo puedo hacerlo de nuevo”.

Pero el emperador no le dio la pala y continuó cavando. Pasó una hora, luego otra y finalmente el sol comenzó a ponerse tras las montañas. El emperador dejó la pala y dijo al ermitaño:

- “Vine a ver si podías responder a mi tres preguntas, pero si no puedes darme una respuesta, dímelo, para que pueda volverme a mi palacio”.

El eremita levantó la cabeza y preguntó al emperador:

- “¿Has oído a alguien corriendo por allí?”.

El emperador volvió la cabeza y de repente ambos vieron a un hombre con una larga barba blanca que salía del bosque. Corría enloquecidamente presionando sus manos contra una herida sangrante en su estómago. El hombre corrió hacia el emperador antes de caer inconsciente al suelo, dónde yació gimiendo. Al rasgar los vestidos del hombre, emperador y ermitaño vieron que el hombre había recibido una profunda cuchillada. El emperador limpió la herida cuidadosamente y luego usó su propia camisa para vendarle, pero la sangre empapó totalmente la venda en unos minutos. Aclaró la camisa y le vendó por segunda vez y continuó haciéndolo hasta que la herida cesó de sangrar.

El herido recuperó la conciencia y pidió un vaso de agua. El emperador corrió hacia el arroyo y trajo un jarro de agua fresca. Mientras tanto se había puesto el sol y el aire de la noche había comenzado a refrescar. El eremita ayudó al emperador a llevar al hombre hasta la cabaña donde le acostaron sobre la cama del ermitaño. El hombre cerró los ojos y se quedó tranquilo. El emperador estaba rendido tras un largo día de subir la montaña y cavar en el jardín y tras apoyarse contra la puerta se quedó dormido. Cuando despertó, el sol asomaba ya sobre las montañas.

Durante un momento olvidó donde estaba y lo que había venido a hacer. Miró hacia la cama y vio al herido, que también miraba confuso a su alrededor; cuando vio al emperador, le miró fijamente y le dijo en un leve suspiro:

- “Por favor, perdóneme”.

- "Pero ¿qué has hecho para que yo deba perdonarte?", preguntó el emperador.

- "Tú no me conoces, Majestad, pero yo te conozco a ti. Yo era tu implacable enemigo y había jurado vengarme de ti, porque durante la pasada guerra tú mataste a mi hermano y embargaste mi propiedad.

Cuando me informaron de que ibas a venir solo a la montaña para ver al ermitaño decidí sorprenderte en el camino de vuelta para matarte. Pero tras esperar largo rato sin ver signos de ti, dejé mi emboscada para salir a buscarte. Pero en lugar de dar contigo, topé con tus servidores y me reconocieron y me atraparon, haciéndome esta herida. Afortunadamente pude escapar y corrí hasta aquí. Si no te hubiera encontrado seguramente ahora estaría muerto. ¡Yo había intentado matarte, pero en lugar de ello tú has salvado mi vida! Me siento más avergonzado y agradecido de lo que mis palabras pueden expresar. Si vivo, juro que seré tu servidor el resto de mi vida y ordenaré a mis hijos y a mis nietos que hagan lo mismo. Por favor, Majestad, concédeme tu perdón."

El emperador se alegró muchísimo al ver que se había reconciliado fácilmente con su acérrimo enemigo, y no sólo le perdonó sino que le prometió devolverle su propiedad y enviarle a sus propios médicos y servidores para que le atendieran hasta que estuviera completamente restablecido.

Tras ordenar a sus sirvientes que llevaran al hombre a su casa, el emperador volvió a ver al ermitaño. Antes de volver al palacio el emperador quería repetir sus preguntas por última vez; encontró al ermitaño sembrando el terreno que ambos habían cavado el día anterior.

El ermitaño se incorporó y miró al emperador.

- “Tus preguntas ya han sido contestadas”.

- "Pero, ¿cómo?", preguntó el emperador confuso.

- "Ayer, si su Majestad no se hubiera compadecido de mi edad y me hubiera ayudado a cavar estos cuadros, habría sido atacado por ese hombre en su camino de vuelta. Entonces habría lamentado no haberse quedado conmigo. Por lo tanto el tiempo más importante es el tiempo que pasaste cavando los cuadros, la persona más importante era yo mismo y el empeño más importante era el ayudarme a mí...

Más tarde, cuando el herido corría hacia aquí, el momento más oportuno fue el tiempo que pasaste curando su herida, porque si no le hubieses cuidado habría muerto y habrías perdido la oportunidad de reconciliarte con él. De esta manera, la persona más importante fue él y el objetivo más importante fue curar su herida...

Recuerda que sólo hay un momento importante y es ahora. El momento actual es el único sobre el que tenemos dominio. La persona más importante es siempre con la persona con la que estás, la que está delante de ti, porque quién sabe si tendrás trato con otra persona en el futuro. El propósito más importante es hacer que esa persona, la que está junto a ti, sea feliz, porque es el único propósito de la vida”.

Leon Tolstoi

domingo, 15 de noviembre de 2015

CHARLES BAUDELAIRE. A CADA CUAL SU QUIMERA. EL SPLEEN DE PARIS

VI 
A CADA CUAL SU QUIMERA 
Bajo el cielo gris, en una ancha llanura polvorienta, sin caminos, sin hierba, sin un cardo ni una ortiga, encontré varios hombres que iban encorvados. Cada uno llevaba sobre la espalda una enorme quimera, tan pesada como una bolsa de harina o carbón, o la mochila de un infante del ejército romano. Pero la monstruosa bestia no era un peso inerte sino que envolvía y oprimía al hombre con músculos elásticos y potentes; con dos enormes garras se sujetaba al pecho de su montura y su fabulosa cabeza sobrepasaba la frente del hombre como los terribles cascos de los antiguos guerreros que aumentaban el terror del enemigo. Interrogué a uno de los hombres para saber adónde iban de ese modo. Me contestó que ni él ni los otros sabían nada, pero que evidentemente iban a algún lugar ya que estaban impulsados por una invencible necesidad de caminar. Curiosamente, ninguno de los viajeros parecía irritado contra la bestia feroz que les colgaba del cuello e iba pegada a la espalda, como si la consideraran parte de sí mismos. Ninguno de los rostros cansados y serios expresaba desesperación; bajo la cúpula melancólica del cielo, con los pies sumergidos en el polvo de una tierra tan desolada como el cielo, caminaban con la resignada fisonomía de los condenados a esperar siempre. El cortejo pasó a mi lado y penetró en la atmósfera del horizonte, en el lugar donde la superficie redondeada del planeta se oculta a la curiosidad de la mirada humana. Y por un instante me obstiné queriendo comprender ese misterio, pero pronto la irresistible indiferencia se abatió sobre mí, agobiándome más rotundamente de lo que a ellos sus aplastantes quimeras.

viernes, 23 de octubre de 2015

CESAR VALLEJO. PIEDRA NAGRA SOBRE UNA PIEDRA BLANCA

Piedra negra sobre una piedra blanca
Me moriré en París con aguacero,
un día del cual tengo ya el recuerdo.
Me moriré en París -y no me corro
tal vez un jueves, como es hoy, de otoño.
Jueves será, porque hoy, jueves, que proso
estos versos, los húmeros me he puesto
a la mala y, jamás como hoy, me he vuelto,
con todo mi camino, a verme solo.
César Vallejo ha muerto, le pegaban
todos sin que él les haga nada;
le daban duro con un palo y duro
también con una soga; son testigos
los días jueves y los huesos húmeros,

la soledad, la lluvia, los caminos...

miércoles, 21 de octubre de 2015

GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER. CUANDO ENTRE LA SOMBRA OSCURA....RIMAS

Cuando entre la sombra oscura,
perdida una voz murmura
turbando su triste calma,
si en el fondo de mi alma
la oigo dulce resonar,
dime: ¿es que el viento en sus giros
se queja, o que tus suspiros
me hablan de amor al pasar?

Cuando el sol en mi ventana
rojo brilla a la mañana,
y mi amor tu sombra evoca,
si en mi boca de otra boca
sentir creo la impresión,
dime: ¿es que ciego deliro,
o que un beso en un suspiro
me envía tu corazón?

Y en el luminoso día
y en la alta noche sombría,
si en todo cuanto rodea
al alma que te desea,
te creo sentir y ver,
dime: ¿es que toco y respiro
soñando, o que en un suspiro
me das tu aliento a beber?


lunes, 13 de abril de 2015

VALOR PARA CAMBIAR. AL- ANON

13 Abril
¿Si no sé cómo reaccionar ante una situación hoy, por qué no hacerlo con amabilidad? Aunque acepte o no un pedido, esté o no de acuerdo con el punto de vista de alguien, puedo aun tratar con cortesía y respeto a esa persona. puedo decir que "No" con tanto cariño y suavidad como digo que "Si".
Hoy puedo poner en práctica mis decisiones sin estar a la defensiva porque respeto mi derecho a tomar la mejor decisión posible. Aun si otros no están satisfechos con esas decisiones, puedo comportarme de manera que pueda sentirme bien. Otros tienen derecho a estar en desacuerdo, a tener sentimientos diferentes o a sentirse decepcionados. Puedo respectar ese derecho y aun atenerme a mis principios.
Las relaciones son complicadas porque las personas son complicadas. Todos tenemos nuestras propias ideas, valores y esperanzas, y no siempre coinciden con los de aquellos a quienes amamos. Los desacuerdos pueden ser saludables y enriquecedores si los vemos como una manera de desarrollar y profundizar nuestras relaciones. La amabilidad y el respeto hacia otros puede contribuir a ello en gran medida.
Recordatorio para hoy
Hoy trataré de considerar cada conflicto como una oportunidad para mejorar. Me honraré respondiendo con cortesía.
"La amabilidad es la forma más alta de sabiduría."
El Talmud

sábado, 11 de abril de 2015

VALOR PARA CAMBIAR

11 de Abril
Miedo
Cuando evitaba correr riesgos, el miedo me acompañaba siempre suspendido sobre mi cabeza. Ahora lo atravieso y salgo del otro lado, casi siempre indemne .Ya no tengo que montar guardia de manera constante por posibles peligros. En  cambio, puedo dedicarme a vivir.
Recordatorio para hoy
Hoy pueden ocurrir cosas maravillosas porque celebro la emoción de participar en mi propia vida.
“Evitar el peligro no es más seguro a la larga, que encararlo abiertamente. La vida es aventura audaz o nada”

Helen Keller